UN CÁLIDO LLAMADO A LOS PROTECTORES DEL LOGOS TROVADOR
- Proyecto Editorial 89079
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Por Raúl Guzmán González
“La poesía es encuentro, don, hallazgo por gracia. La filosofía busca, requerimiento guiado por un método.”
María Zambrano
Estamos en el mes de la diosa romana Juno, arquetipo protector de la unión y el compromiso; además, el día 21, es aquel que marca la llegada del solsticio de verano, cuando la tierra se inclina para abrazar al sol, simbolizando un tiempo de renovación que restablece vínculos con la naturaleza. Paradójicamente, en medio de ello, los humanos enfrentamos a la actual pandemia del no pensamiento.
El contexto es propicio para hacer un llamado a todos los protectores del logos trovador para que, unidos, dancemos en los campos de la imaginación creadora. Comprendo el Logos trovador como una forma de razón que no se limita a explicar el mundo, sino que se transforma en ceremonia, danza, canto, poema, narración y festejo de la vida.
Si el logos de la filosofía pura, es el vocablo que busca sintonizar con la verdad a través de la fundamentación, el logos trovador es el término que se encamina hacia la verdad, mediante el símbolo y la experiencia. Así, manifiesta la manera de pensar con sensibilidad poética.
Es el momento de cerrar filas a favor de aquello que constituye una manera de abrirse al misterio y crear sentido en los cimientos de la existencia que el corazón ilumina. Con este propósito, convoco a:
los artistas de la palabra,
del cultivo de la tierra,
a los diestros expertos del pincel,
el número,
la geometría,
el laboratorio,
el canto,
la medicina,
el derecho,
la ingeniería (sobre todo a los constructores de puentes),
la alquimia…
Y a todos los portadores sabios de instrumentos musicales, para que mantengan encendida la llama del logos trovador.
Que el trinomio ciencia, arte y virtud, junto con Apolo y las musas, acompañen nuestra cotidiana resistencia para mantenernos despiertos en nuestros sueños cuidadores del planeta y el país, para no vivir en un valle de lágrimas, como dicen por ahí.
Cuando,
el espectáculo político sustituye a la profundidad del logos trovador,
las palabras sin alma desplazan la conversación afable y con fines de justicia social,
el odio envalentonado por los poderosos o las muchedumbres desalmadas, pretenden eliminar la esperanza…
Nos corresponde a quienes poseemos la espada de un antiguo conocimiento, recogernos serenamente en la lectura, la conversación profunda y la escritura creadora.
Valores como la belleza, el bien y la verdad están en peligro cuando dejamos de pensarlos, sentirlos y vivirlos. Defendámoslos con la autoridad de las ideas y del verso preciso, la nobleza de los actos y la utopía de quienes sabemos que otro mundo humano sigue siendo posible.
Pase lo que pase…




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